Que los votantes elijan a la Junta Directiva de la RTD
Nuestros legisladores quieren reemplazar casi la mitad de su junta directiva electa de la RTD con nombramientos políticos. Creemos que nuestro sistema de tránsito debe seguir siendo elegido democráticamente.
La RTD es una agencia pública con una gran responsabilidad en la movilidad, el acceso, la oportunidad económica y la calidad de vida en toda la región de Denver. Sus decisiones afectan a los usuarios, contribuyentes, empleadores, estudiantes, personas mayores y comunidades en cada parte del distrito. Una agencia con tanta importancia pública debe seguir siendo directamente responsable ante las personas a las que sirve.
Nuestra postura es sencilla:
- La Junta Directiva de la RTD debe seguir siendo totalmente elegida.
- Cualquier cambio en la estructura de la Junta Directiva de la RTD debe ser aprobado por los votantes.
Un cambio de gobernanza tan significativo no debe ser apresurado en los últimos días de la última sesión legislativa de un gobernador. Una decisión de tal trascendencia requiere una deliberación real, una amplia confianza pública y un consenso genuino.
Una junta directiva elegida otorga a los residentes una voz directa en quién gobierna la RTD. Permite a los votantes recompensar un liderazgo sólido, exigir cambios cuando el rendimiento es deficiente y asegurar que las personas que toman decisiones importantes sobre el tránsito sigan siendo responsables ante las comunidades a las que sirven.
La RTD necesita una gobernanza sólida y una supervisión adecuada. Pero esos objetivos no requieren reducir el papel del público. Las preocupaciones sobre la eficacia, la capacitación, la experiencia y la rendición de cuentas de la junta deben abordarse de manera que fortalezcan la gobernanza, preservando al mismo tiempo la representación democrática.
Reemplazar los puestos electos por otros designados reduciría el control directo de los votantes sobre una de las instituciones públicas más importantes de la región. La RTD debe seguir siendo gobernada por representantes elegidos por el público. Y si alguien desea cambiar esa estructura, los propios votantes deberían tener la última palabra.